La alimentación es mucho más que simplemente nutrir el cuerpo; es una experiencia sensorial y social

La alimentación es mucho más que simplemente nutrir el cuerpo; es una experiencia sensorial y social que puede resultar especialmente compleja para aquellos en el espectro del autismo. Es esencial comprender estos desafíos para apoyar adecuadamente a los niños con autismo y promover una relación saludable con la comida.

Los entornos ruidosos o caóticos pueden abrumar a los niños con autismo y dificultar su capacidad para concentrarse en la comida. Por tanto, es importante crear un ambiente tranquilo y relajado durante las comidas. Los niños con autismo a menudo enfrentan desafíos únicos en su relación con la alimentación.

Uno de los aspectos más destacados en los os niños con autismo en relación con la alimentación son las sensibilidades sensoriales. Muchos niños en el espectro pueden tener sensibilidades sensoriales aumentadas o disminuidas, lo que influye en cómo perciben los sabores, las texturas y los olores de los alimentos.

Algunos niños pueden ser hipersensibles a ciertas texturas de alimentos, mientras que otros pueden ser selectivamente insensibles al dolor, lo que puede influir en su capacidad para detectar la saciedad. Estas sensibilidades pueden llevar a preferencias alimentarias extremadamente limitadas, con el niño mostrando aversión a ciertos alimentos o incluso a categorías enteras de alimentos. Es importante reconocer y respetar estas preferencias, pero también es fundamental trabajar para ampliar la variedad de alimentos que el niño está dispuesto a probar y consumir.

Los problemas alimentarios en cualquier niño pueden ser estresantes tanto para el niño como para los padres. Los niños necesitan las calorías y nutrientes adecuados para mantener una buena salud y patrones de crecimiento apropiados, pero algunos niños solo comen determinados alimentos debido a cómo se sienten en su boca. En otras ocasiones, podrían evitar comer alimentos debido a que los asocian con dolor o molestias estomacales.

Se ha descubierto que la mayoría de los niños con TEA (Trastorno del Espectro Autista) presentan síntomas gastrointestinales y una mayor permeabilidad intestinal. Las anomalías en la digestión y absorción de carbohidratos podrían explicar algunos de los problemas gastrointestinales. Ensayos recientes que involucran dietas sin gluten, dietas sin caseína y suplementos prebióticos, probióticos y multivitamínicos muestran resultados contradictorios pero prometedores.

Es importante estar atentos a ciertos signos que podrían indicar problemas alimentarios en niños autistas, como la pérdida de peso, una ingesta limitada de alimentos o comportamientos estresantes durante las comidas.

Para abordar estos desafíos, es fundamental ofrecer a los niños autistas alimentos que les gusten, así como introducir gradualmente alimentos nuevos. Es recomendable presentar los nuevos alimentos en pequeñas porciones y de manera divertida o familiar para aumentar la probabilidad de que los niños los acepten.

Los padres y otros miembros de la familia pueden servir como modelos de buena conducta alimentaria durante la hora de comer. Es importante que la hora de la comida sea una experiencia positiva y que no se enfoque excesivamente en la conducta alimentaria del niño. Se debe evitar dar indicaciones repetitivas o tratar de persuadir al niño para que coma.

En resumen, cada programa de nutrición para los niños con autismo debe ser personalizado y adaptado a las necesidades individuales del niño. Los padres, médicos y nutricionistas deben trabajar juntos para gestionar los diversos comportamientos disfuncionales relacionados con la alimentación que puedan surgir en el día a día.

Laura Menchero Fuentes, Nutricionista

Laura Menchero Fuentes, Nutricionista

Laura Menchero Fuentes

Dietista-Nutricionista